En diciembre de 2020 la UNESCO declaró al chamamé Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento internacional puso en el mapa a un género nacido en el Litoral, profundamente ligado a la provincia de Corrientes y a la identidad del Nordeste Argentino.
El chamamé es fruto del encuentro entre la herencia musical guaraní y los aportes de los inmigrantes europeos. El acordeón, el bandoneón y la guitarra dan forma a un sonido que puede ser fiesta y lamento a la vez. El sapukay, ese grito que brota en medio de la danza, condensa toda su carga emotiva.
Más que un ritmo, el chamamé es una manera de entender el mundo: el monte, el río, la fe y el trabajo rural. Hoy la tradición de sus grandes referentes convive con nuevas generaciones que lo llevan a escenarios de todo el país y del exterior.

