Corrientes se reconoce como la Capital Nacional del Carnaval. Cada verano, el corsódromo Nolo Alías se enciende con el brillo de las comparsas, las plumas, los trajes bordados y las baterías que hacen vibrar las gradas.
Agrupaciones como Ará Berá, Sapucay y Copacabana despliegan puestas en escena trabajadas durante todo el año. Detrás de cada noche de desfile hay meses de talleres de costura, ensayos de pasistas y construcción de carrozas: un enorme movimiento cultural y económico.
El carnaval correntino dialoga con otras fiestas del NEA, desde los corsos barriales hasta las celebraciones de Paso de los Libres, y se afirma como una de las expresiones populares más vibrantes del país.

